David nos recibió en su casa de Ryde como si nos conociera de toda la vida. Esto hizo que yo también le saludara como si le conociera de toda la vida, y claro está, yo le conocía por su trabajo, sus libros y sus entrevistas. El no sabía nada de mí. Lo que quiero decir es que no hubo la más mínima sorpresa, ni sensación de extrañeza entre nosotros, en ningún momento.
David nos llevó directamente a la cocina y nos preparó un té y mientras el agua se calentaba en una tetera eléctrica, comencé a hacerle preguntas, allí mismo de pie en la cocina. Supongo que todo esto podría haber sido interpretado por él como algo brusco y sin tacto por mi parte, pero tuve la impresión de que era exactamente lo que esperaba de mí. De hecho, enseguida me dijo: “eso es interesante, creo que debemos empezar la entrevista”.

Una de las cosas que más me llamó la atención era el arsenal de bombillas que tenía en la entrada de su casa. Se lo señalé con aire divertido y me dijo, “Dentro tengo muchas más. En setiembre quedarán completamente prohibidas para vender sólo las de bajo consumo, así que he comprado todas las que he podido”.
Yo había dividido la entrevista en varias partes y decidí seguir exactamente el orden que había establecido. En realidad, todo en esa visita fue exactamente como yo había planificado en mi mente. Sobre su vida y trabajo, sobre la realidad de “Matrix” y el aspecto reptiliano de la realidad, sobre la trama conspirativa, sobre el movimiento de la Nueva Era y los agentes de desinformación y, finalmente sobre la solución a todo esto, el futuro para la humanidad y la clave que debemos buscar dentro de nosotros.
Como no tengo el material de la grabación, sería muy osado tratar de transcribir sus respuestas, tal y como fueron registradas por mi memoria. La memoria es selectiva y falsea los hechos con el paso del tiempo. De manera que, avisando de antemano que la memoria es engañosa y que las respuestas son únicamente aproximadas, os dejo una pincelada de la entrevista.
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